EDGAR ALLAN POE (ANÁLISIS DEL RELATO DE BERENICE)

EDGAR ALLAN POE (ANÁLISIS DEL RELATO DE BERENICE)


Berenice (Berenice) es un relato de terror
del escritor norteamericano Edgar Allan Poe (1809-1849), publicado en 1835 en la revista
Southern Literary Messenger. Berenice continúa la tradición del género
gótico, lo cual lo convierte en uno de los pocos relatos góticos de relacionados al
vampirismo de aquel notable período de la literatura norteamericana. La violencia que Edgar Allan Poe desencadena
en Berenice escandalizó profundamente a los lectores del periódico en el que fue publicado,
a tal punto que muchos de ellos escribieron al editor solicitando que se despida a E.A. Poe como colaborador de la publicación. La polémica fue tan áspera que el propio
Edgar Allan Poe, arrinconado, debió publicar una versión más “suave” de Berenice, que
es la que normalmente se conoce. Si la versión original de Berenice causó
semejante rechazo en los lectores burgueses de Richmond, los paralelos del relato con
la vida de Edgar Allan Poe seguramente los hubiesen alentado al linchamiento del poeta. La historia de Berenice nos presenta a Egaeus,
un hombre a punto de contraer matrimonio con su prima, llamada Berenice. Aquí presenciamos el primer vínculo con
la vida de Edgar Allan Poe, quien también se casó con su prima, Virginia Clemm, cuando
ésta tenía apenas trece años. Egaeus experimenta períodos de profundo aislamiento
intelectual, al igual que Edgar Allan Poe, durante los cuales parece separarse del mundo
sensorial y, al mismo tiempo, fijar su atención obsesivamente sobre ciertos objetos. Berenice, al igual que Virginia Clemm, sufre
de una extraña enfermedad, innominada, que poco a poco va consumiendo su cuerpo, con
excepción de sus dientes, que adquieren una forma y un brillo hipnóticos. Berenice muere y es enterrada. Cierto día, Egaeus despierta de uno de sus
períodos de introspección. Advierte de que la tumba de Berenice ha sido
profanada y que ella, increíblemente, aún vive. Hasta aquí, ningún lector podría escandalizarse
realmente. Sin embargo, Edgar Allan Poe ejecuta uno de
sus giros más aterradores. Apenas se entera del retorno de Berenice,
Egaeus, que también ha despertado de una especie de letargo intelectual, descubre en
su estudio una colección de treinta y dos dientes ensangrentados acompañados por una
sentencia arcana en latín: Dicebant mihi sodales, si sepulchrum amicae
visitarem, curas meas aliquantulum fore levatas. En español significa: Decíanme los amigos que encontraría algún
alivio a mi dolor visitando la tumba de la amada. Aunque Edgar Allan Poe no lo manifieste abiertamente,
es Egaeus quien le arrancó los dientes a Berenice, aún viva, llevando al lector a
imaginar su estado de trance luego de ejecutar la macabra operación. El efecto demoledor de aquellas 32 piezas
dentales, los dientes de Berenice, y el acto atroz de arrancarlas una por una cuando la
víctima todavía estaba viva, conforman una de las atmósferas más aterradoras de toda
la obra de Edgar Allan Poe. Lo cierto es que Edgar Allan Poe siempre estuvo
obsesionado con los dientes. Aparecen una y otra vez en sus relatos como
símbolos de muerte, por ejemplo, en los dientes del caballo de Metzengerstein (Metzengerstein),
en la dentadura fétida de La verdad sobre el caso del señor Valdemar (The Facts in
the Case of M. Valdemar) y en el crujido insoportable de
los colmillos de Hop-Frog (Hop-Frog). El análisis psicológico de Berenice revela
que el significado de la extracción de los dientes simboliza la castración. Alternativamente, en una mirada menos freudiana
del asunto, los dientes pueden simbolizar una especie de defensa contra la posesión
del cuerpo femenino. Este es el camino que elige Marie Bonaparte
en su libro Vida y obra de Edgar Allan Poe (The Life and Works of Edgar Allan Poe). Pasando a una lectura más poética, Egaeus,
sereno, austero, sosegado, que vive literalmente en su biblioteca rodeado de libros prohibidos,
representa el intelectualismo. Berenice, en cambio, es una mujer sensorial,
bella, elegante, llena de “desbordante energía”. No obstante, eso es lo que afirma Egaeus,
ya que a lo largo del relato no oímos una sola palabra de Berenice, lo cual nos lleva
a pensar que se trata de una mujer idealizada y oprimida, como todos los personajes femeninos
de Edgar Allan Poe, cuya función, en todos los casos, consiste en ser hermosas y morir
de forma horrible. La transición de Berenice se produce durante
su enfermedad. Cuando eso ocurre Egaeus pierde todo interés
en ella como persona y la convierte en un objeto de análisis, nunca de admiración. Para consumar el acto atroz de extirparle
los dientes Egaeus debe deshumanizarla. Tal vez la mejor síntesis de Berenice provenga
de Robert Louis Stevenson, quien declaró que el relato transita por “ese resbaladizo
terreno entre la cordura y la demencia”, rozando en el pecho del lector “una cuerda que acaso
fuera mejor no tocar”.

3 thoughts on “EDGAR ALLAN POE (ANÁLISIS DEL RELATO DE BERENICE)

  1. Con su alma de poeta sensible y su enorme imaginación, Poe vivió atormentado y horrorizado por las manifestaciones del lado oscuro, la sordidez, la atrocidad y toda clase de aberraciones humanas. Trató de ahogar en alcohol sus fantasmas y acabó en una especie de lento suicidio etílico.

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